
Agustín de Hipona
Treinta años de inquietud antes de poder escribir la frase que todo el mundo cita.
- Vivió
- 354 – 430
- Fiesta
- 28 de agosto
- Tradición
- Occidental y oriental
- Veneración
- Canonizado; Doctor de la Iglesia
- Patrón de
- Teólogos, impresores, cerveceros
Antes de ser obispo, Agustín era un profesional de la palabra: profesor de retórica pagado para que sus argumentos dieran en el blanco. Tenía treinta años, ambición y ninguna capacidad de estar quieto consigo mismo.
Entonces, en Milán, vio leer a Ambrosio. La puerta del obispo estaba abierta, como siempre, y los visitantes entraban y esperaban. Ambrosio no levantaba la vista. Sus ojos bajaban por la página, su mente seguía el sentido y su voz seguía callada: ni labios en movimiento, ni sonido. A Agustín le pareció tan extraño que años después seguía dándole vueltas por escrito: ¿qué hacía aquel hombre ahí dentro?
Esa escena está dentro de las Confesiones, un libro que Agustín dirigió a Dios y no a sus lectores, lo que lo vuelve casi alguien pensando a solas en voz alta. Hoy vale la pena leerlo por lo mismo que lo dejó en aquella puerta: quería saber qué le pasa a una persona cuando cesa el ruido.
- Murió: Hippo Regius
- Nació: Thagaste
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