Selah

Santos

Un registro de personas que supieron detenerse — y qué hicieron con el silencio. Los nombres enlazados desde los artículos llegan aquí.

354–430 · 28 agoAgustín de HiponaTreinta años de inquietud antes de poder escribir la frase que todo el mundo cita.h. 251–356 · 17 eneAntonio AbadLo regaló todo y cerró la puerta veinte años para averiguar qué quedaba de él.h. 480–547 · 11 julBenito de NursiaEscribió la regla que convirtió el propio día en una forma de oración.1991–2006 · 12 octCarlo AcutisSe puso un tope de una hora de videojuegos a la semana mucho antes de que eso tuviera nombre.1905–1938 · 5 octFaustina KowalskaLlenó seis cuadernos en los minutos que nadie quería y luego lo redujo todo a cuatro palabras.h. 1181–1226 · 4 octFrancisco de AsísTodo el mundo recuerda los pájaros; casi nadie, que organizó turnos para poder callarse.1491–1556 · 31 julIgnacio de LoyolaConvirtió el final del día en quince minutos de mirar con honestidad adónde se te fue la atención.h. 280–h. 303 · 23 abrJorge de LidiaUn nombre, una fecha y una tumba: todo lo demás lo puso gente incapaz de dejar el hueco en paz.1542–1591 · 14 dicJuan de la CruzPuso nombre al tramo en que la oración deja de funcionar y sostuvo que no era motivo para parar.h. 1343–después de 1416 · 8 mayJuliana de NorwichSe hizo emparedar de por vida en un cuarto y usó la ventana para volverse la persona con quien todo Norwich quería hablar.h. 1754–1833 · 2 eneSerafín de SarovNo dijo nada durante tres años y luego pasó su última década llamando alegría mía a cada desconocido.1515–1582 · 15 octTeresa de ÁvilaDefinió la oración como estar a solas con quien sabes que te quiere, y admitió que la aburrió dieciocho años.1910–1997 · 5 septTeresa de CalcutaRezó cincuenta años dentro del silencio y casi no se lo contó a nadie.1873–1897 · 1 octTeresa de LisieuxMurió a los veinticuatro en un convento de provincias, tras reducir toda la vida espiritual a algo que cabe intentar en una mala tarde.siglo I–h. 72 · 3 julTomás el ApóstolSe negó a aceptar la afirmación más grande jamás hecha solo porque otro se la contara.